Cada martes del curso, cuando se reúne el grupo de Acción Católica, se pasa una bolsa en la que cada uno de los miembros aporta el donativo que puede. Tienen claro que un grupo de fe cristiana tiene que compartir también sus bienes con otros hermanos.

Habitualmente el resultado económico anual se destina al proyecto que desde el Consejo Pastoral se haya elegido para la parroquia. Sin embargo, en los dos últimos años, dado que el sacerdote que acompaña al grupo es el Padre Eke (nigeriano, misionero espiritano y vicario parroquial) y que en alguna ocasión ha narrado cómo se vive en su país, decidieron que los destinatarios de este donativo fueran personas necesitadas de su lugar de origen.

Por esta razón, antes de las vacaciones, la tesorera del grupo de Acción Católica hizo entrega al Padre Eke de lo recaudado. En estos días, él lo ha llevado a la casa de los niños abandonados y las viudas pobres en el sureste de Nigeria.

Que este pequeño gesto valga para el bien de los participantes. El grupo agradece al Padre Eke haber podido convertir en felicidad esta aportación, por hacerlo personalmente a tantos kilómetros de distancia.