La formación parroquial del segundo trimestre está dedicada a la Escuela Católica. La primera sesión estuvo a cargo de Dña. Pilar Fonseca Jeremías, Licenciada en Derecho y Ciencias Religiosas y profesora del Colegio Trinidad Sansueña.

La ponencia partía de una realidad: no se puede escoger la escuela católica de manera aislada. Teniendo en cuenta que uno de los puntos más importantes de la Iglesia es la evangelización, Dña. Pilar Fonseca exponía las características que debe tener la escuela católica de manera generalizada en el siglo XX y concretando en el siglo XXI, haciendo un recorrido por los documentos del Magisterio de la Iglesia.

Insistió en que escuela implica educación, preparar a las personas para la vida que les ha tocado vivir. Por tanto, no hay escuela católica sin educador católico y la labor del profesor católico no solamente es vocacional sino también de apostolado. Al hilo de esta idea, habló de la pedagogía divina, de cómo las notas del Señor (coherencia, exigencia, realismo, conocimiento de la vida de las personas, conciencia social…) pueden ser aplicadas a los educadores de hoy.

La ponente subrayó que la obligación de educar recae en primer lugar en los padres, subsidiariamente en el Estado si el padre no puede y específicamente en la Iglesia si no lo hace el Estado. La obra de la educación es responsabilidad de las familias que tienen la tarea de enseñar.

Concluía con una frase de Benedicto XVI, “la educación es la tarea más fascinante y más difícil de la vida”.