El Triduo Pascual se inicia con la celebración de la Cena del Señor en la tarde del Jueves Santo. Se evoca aquella última cena que Jesús celebró con los apóstoles.

Para Cristo y los apóstoles, última cena de la Pascua judía; para ellos y para nosotros, la primera cena de la Pascua del Señor. El Jueves Santo es el día del amor fraterno; se instituye la eucaristía y el sacerdocio. El lavatorio de los pies es una preparación y un complemento de la eucaristía. El que lava los pies se capacita para comulgar y el que comulga se capacita para lavar los pies.

La procesión hasta el Monumento y la adoración hasta las doce de la noche, representan el eco que deja la eucaristía.

San Felipe Neri impulsó en Roma la costumbre de visitar los siete monumentos de las siete iglesias históricas romanas (San Pedro, San Juan de Letrán, Santa María la Mayor y San Pablo Extramuros, San Lorenzo, Santa Cruz y San Sebastián) en la noche del Jueves Santo y en la mañana del Viernes Santo. La propagación de esta costumbre hizo que las iglesias, conventos y catedrales de toda la Iglesia prepararan los tabernáculos de manera esplendorosa.