El centro parroquial "Carmen Márquez Criado" acogió la entrega del III Galardón que lleva el nombre de Monseñor Antonio Gómez Aguilar y organiza la Fraternidad del Santísimo Cristo de la Providencia, a los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca.

La Fraternidad ha querido mantener viva la memoria de D. Antonio con la institución de este galardón que pone en valor la labor de asociaciones que defienden a los más desfavorecidos.

El acto, que estuvo conducido por D. Luis Soto Carandell, contó con distintas intervenciones entre las que se pueden citar la del representante de la Obra social de La Caixa, entidad colaboradora que hace posible el premio; D. José Juan Jiménez Güeto, presidente de la Fraternidad y vicepresidente de la Obra Pía Santísima Trinidad; así como los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca. No faltaron a la cita familiares de D. Antonio Gómez Aguilar.

El galardón consiste en una estatuilla con el busto de D. Antonio, réplica del monumento ubicado en el Paseo de la Victoria, así como un cheque por valor de tres mil euros.

Los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca son una institución que nace en los años 70 por el carisma de Isidoro Lezcano Guerra. Comienza su labor en Ceuta y Tánger, lugares con pluralidad de religiones, diversidad de razas y culturas y con marcadas diferencias sociales y económicas. Pronto encontró compañeros para esta misión y la Iglesia rubricó este carisma con el apoyo del entonces arzobispo de Tánger y hoy cardenal-arzobispo emérito de Sevilla, Monseñor Carlos Amigo Vallejo.

Tras el fallecimiento del hermano Isidoro, su obra siguió experimentando un crecimiento notable y se extiende por la geografía española y América Latina.

En nuestra ciudad, comenzaron su labor en 1977. En 1985, a iniciativa del sacerdote Antonio Gómez Aguilar, se constituyó en la calle Horno de la Trinidad una casa para atender a personas con discapacidad intelectual y necesidades especiales; en 1987 se trasladaron a otra casa de la parroquia en la calle Barroso y allí permanecieron hasta 2001. Hoy siguen realizando una extraordinaria labor en su nueva ubicación en el barrio del Zumbacón.

FOTOS: Diócesis de Córdoba