A las 11.45 horas, numerosos fieles se congregaban en la plaza de la Trinidad para participar en la bendición de ramos de olivo y palmas y entrar en procesión en la parroquia.

En esta ocasión no partió la comitiva desde la iglesia de San Roque (como tradicionalmente se venía repitiendo en los últimos veinticinco años) debido a la desautorización por parte del ayuntamiento de nuestra ciudad.

Los cristianos conmemoramos la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, donde fue recibido con palmas. Tras la procesión, el núcleo de la jornada estaba en la celebración de la eucaristía. El relato de la pasión es el centro de la liturgia.

Este día, el Santo Padre Francisco señalaba que “el Señor realmente compartió y se regocijó con el pueblo, con los jóvenes que gritaban su nombre aclamándolo como Rey y Mesías”.

El Domingo de Ramos se sitúa en la antesala del Triduo Pascual.