Con motivo del inicio del curso pastoral, nuestra parroquia ha peregrinado hasta el Santuario de Nuestra Señora de Linares. Ha sido una jornada de convivencia entre los distintos grupos que conforman la comunidad parroquial.
Un total de 120 personas de todas las edades y pertenecientes a las distintas realidades de La Trinidad, encabezadas por D. José Juan Jiménez Güeto, se ponían en marcha a las 9 de la mañana desde la parroquia. El rezo del rosario iba jalonando distintos descansos a lo largo del camino. El primer misterio se rezaba en el interior del templo; el segundo, en el Convento del Colodro; el tercero, en la parroquia de la Aurora; el cuarto, ya en el campo; y, por último, el quinto, a las plantas de la Virgen de Linares. No faltaron tampoco paradas a las puertas de las parroquias de Santa Marina y San Antonio de Padua.
Tras un breve descanso, la celebración de la eucaristía era el acto central de la jornada. En la homilía, el párroco recordaba el sentido de la peregrinación. Somos la Iglesia que camina en la Tierra; la Iglesia peregrina que, con sus dificultades, se dirige hacia la eternidad. En la acción de gracias se hacía una ofrenda floral a la Virgen.
Hubo tiempo para compartir una fraternal comida en ambiente distendido. De esta manera, se pone en marcha un curso que vendrá determinado por la ya acostumbrada intensa actividad.








































































