Como cada año, en la parroquia se dispuso el Monumento que, tras la Misa Vespertina de la Cena del Señor, tiene como cometido que podamos contemplar la Eucaristía de un modo más solemne. Los fieles pudieron adorarla hasta la celebración de los Oficios de la Muerte del Señor el Viernes Santo.

Sería San Felipe Neri el que impulsara en Roma la costumbre de visitar los siete monumentos de las siete iglesias históricas romanas (San Pedro, San Juan de Letrán, Santa María la Mayor y San Pablo Extramuros, San Lorenzo, Santa Cruz y San Sebastián) en la noche del Jueves Santo y en la mañana del Viernes Santo. La propagación de esta costumbre hizo que las iglesias, conventos y catedrales de toda la Iglesia prepararan los tabernáculos de manera esplendorosa.

En cada estación o monumento se hace una breve meditación y se reza en acción de gracias por la institución de la Eucaristía y por las intenciones del Santo Padre, seis padrenuestros, seis avemarías y una oración.