Cada Cuaresma se celebra con ilusión en La Trinidad. El Miércoles de Ceniza supone el inicio de una revisión en profundidad de nuestra vida, un proceso que permite la purificación y la conversión, un tiempo de gracia.

Se celebraron seis eucaristías con imposición de la ceniza a lo largo del día, pero una buena parte de miembros de los diferentes grupos parroquiales y fieles en general se congregaba en la misa de las 20.30 horas.

Las cenizas que se utilizan este día provienen de la quema de las palmas y ramos que se bendicen el Domingo de Ramos del año anterior. La tradición invade este día que viene marcado por el ayuno y la abstinencia.

La Cuaresma es un regalo, un desierto, una experiencia de mirada al interior que culminará con la luz de la Pascua. Son unas semanas de especial relevancia para la reconciliación.