Cada una de las dos residencias organizó actividades para celebrar el día del custodio de la ciudad: unos con la visita al arcángel, otros en torno a un perol de migas.

“Yo te juro, por Jesucristo crucificado, que soy Rafael, ángel a quien Dios tiene puesto por guardia de esta ciudad”; estas fueron las palabras con las que el arcángel Rafael se dirigió al Padre Roelas. Con la certeza de que es el custodio de la ciudad, que vela por los cordobeses cada día del año, este día es digno de celebración.

Por esta razón, cada año, los mayores de nuestras residencias viven con intensidad los días previos a tan destacada fiesta.