La Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Perdón ante Anás, María Santísima del Rocío y Lágrimas y San Miguel arcángel, ha celebrado los cultos en honor de su imagen titular. Este año, se celebraba el veinticinco aniversario de la bendición de Nuestro Padre Jesús del Perdón.

El  sábado 23 de febrero daba comienzo el solemne Quinario con una ceremonia presidida por D. José Luis Camacho Gutiérrez, párroco de Nuestra Señora de la Aurora, capellán del colegio San Rafael  y profesor del Estudio Teológico San Pelagio, quien centraba la homilía en la importancia del perdón para los cristianos teniendo a Jesús como modelo.

El segundo día, oficiaba D. Antonio José Morillo Torres, párroco de San Pedro Apóstol de Castillo de Locubin (Jaén); habló de lo mucho que significa y nos implica a todos los cristianos, el amor compasivo y misericordioso del Señor.

El tercer día tocaba el turno de predicación al sacerdote D. Florencio Muñoz, Vicerrector del Seminario Menor de San Pelagio y capellán del Colegio “Trinidad Sansueña”, profesor del Seminario Mayor San Pelagio y viceconsiliario de la Acción Católica General; su homilía versaba sobre la inmensa suerte que tenemos los cristianos de contar con el “Amor” con mayúsculas de Jesús, puesto de manifiesto en la capacidad de perdonar que Él tuvo con los que le rodearon y con todos y cada uno de nosotros.

D. Manuel Roldán Gómez, quien fuera fundador de la hermandad, párroco de Ntra. Sra. de la Asunción y San Francisco de Bujalance y capellán del colegio La Milagrosa del mismo pueblo, ofició la eucaristía del cuarto día. Su homilía también iba encaminada a resaltar la importancia y la belleza del perdón, pero enfocada desde su experiencia personal y de sus recuerdos y vivencias en torno a estos titulares que tanto influyeron en su vocación sacerdotal.

El Quinario culminaba con la Fiesta de Regla que estuvo presidida por el consiliario de la cofradía, M. I. Sr. D. José Juan Jiménez Güeto. Los miembros de la Junta de Gobierno renovaron su juramento, se impusieron medallas a más de veinte hermanos y se bendijeron unos gemelos para el Señor, que simbolizan al Espíritu Santo, así como una saya nueva para la Virgen del Rocío y Lágrimas. En la homilía se destacó la importancia del perdón, de la oración, formación continua y caridad para con todos nuestros hermanos.

Tras la Fiesta de Regla, se presentó el cartel que anuncia los XXV años de la bendición del Señor.