Nuestra ciudad vive el mes de mayo más atípico. Para los cordobeses, el mes de las flores, el mes de María, es el momento en que bulle la vida con más fuerza si cabe que en otros momentos del año.

Este año, la pandemia ha venido a hacer nuevas todas las cosas. Pero esta situación no ha evitado que en nuestro centro parroquial las flores hayan transformado en alegría cada uno de sus rincones.

No podemos disfrutarlos físicamente, pero las imágenes hacen que alberguemos la esperanza de que muy pronto nos volvamos a encontrar en estos maravillosos patios. En ellos seguiremos celebrando la vida.

Con este reportaje contribuimos a no olvidar la fiesta por excelencia del mayo cordobés: los Patios.